Día 1: Les Houches a Le Pontent

Caminar 21 km para cualquier persona es un reto, la mayoría de gente camina a próximadamente 1.5 km diarios, aquellos que se esfuerzan caminaran máximo 10.

Ahora bien, esto normalmente es por pavimento, sin ningún o poco peso extra y en superficies relativamente planas…

Que pasa cuando decides exigirle a tu cuerpo que camine 21 km por montaña, durante más de 10 horas bajo el sol, a 35°C y cargando un morral de 16 kg (sin contar agua ni comida)? Es muy simple, todo dentro de ti se rompe, la espalda te duele, las rodillas te molestan, tu pies suplican por detenerse y los sientes de plomo. Cada paso, cada respiración, cada movimiento por sencillo que parezca, es una agonia. Pero en esto yace la esencia humana, en exigirnos siempre más, siempre un paso más adelante, siempre un último esfuerzo, y aunque tu mente y tu cuerpo estén rotos y pienses cada 3 minutos que no puedes más, el alma siempre sabe que si se puede, que se pueden romper barreras.

Esto es básicamente lo que se vive el primer día del TMB, te pones tu morral al hombro, y empiezas a dar pasos; al principio todo es felicidad, el aire fresco de la montaña te llena de energía y te sientes invencible, pero no durará mucho; al cabo de unas 2 horas (menos si es en subida) las piernas te empiezan a temblar, el morral pesa demasiado y te empiezas a preguntar si esa ropa de cambio que llevas realmente es necesaria… En ese momento paras, comes algo rápido, tomas una gran cantidad de agua y adelante, de repente en 1 hora te sientes igual de cansado… Y con el paso de los km cada vez te sientes cansado más seguido, pero sigues adelante; hasta este momento, tu cuerpo está roto, pero tienes una voluntad de hierro y la mente fuerte… Lastimosamente no durará mucho.

A medida que sigues subiendo en la montaña, el aire se hace más escaso, el sol más picante y el agua, antes fresca, ya está tibia. Es en ese momento cuando tu mente dice “no voy mas, apaguen y vámonos”. Te detienes, revisas el mapa y depronto te das cuenta que ya vas más de la mitad del camino! Sin embargo, te tiemblan las piernas, no soportas el dolor de espalda y ya nisiquiera sientes tus pies, rápidamente, sin que te des cuenta, tu mente hace cálculos y piensa “mierda y esto es solo la mitad?” y se rompe, tu voluntad, antes de hierro, se rompe, y en menos de lo que crees está sentado en una piedra, con el morral en suelo pensando por donde pasa el bus más cercano para irte a casa o si tienes señal para pedir un Uber.

Ahí algo se enciende dentro de ti, y depronto te encuentras de nuevo morral al hombro subiendo la siguiente montaña; ya no hay vuelta atrás, rompiste tu límite y estás dispuesto a destrozar tu pies, piernas y espalda para averiguar cual es el siguiente. Afortunadamente, antes que tu cuerpo colapse del cansancio, después de 10 horas de exigirle más de lo que deberías, llegas al refugio, donde te espera una ducha fría, una comida caliente y una cama en cuarto común, donde conocerás más gente, y harás nuevos amigos.

Esto, es el TMB.

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